En mis letras, la paz…


Buenas tardes.

Agradezco a mi estimada Mara Romero por su invitación y por hacerme parte de sus iniciativas; pero ante todo, le agradezco que sea una creadora de hechos. También expreso mi reconocimiento y admiración a quienes tengo el honor de acompañar en esta mesa.

Mesa 5 del II Festival por la Paz 2013.
Mesa 5 del II Festival por la Paz 2013.

Mi participación en este 2do. Festival por la Paz 2013 será con material inédito, el cual ha surgido de un proceso epistemológico en el que mi reflexión personal estuvo sincronizada con quienes buscan también ser instrumentos de paz.

Son letras, versos, oraciones, pensamientos, son reflexiones “parragrafiadas” pero sobre todo, asumidas con el alma y el espíritu, leídas con un compromiso personal que intenta colectivizarse mediante un concierto de voces y oídos, en un encuentro de corazones.

Durante la presentación en II Feria por la Paz 2013. Foto: Analy Guadalupe Villa Zárate.
Durante la presentación en II Feria por la Paz 2013. Foto: Analy Guadalupe Villa Zárate.

El pasado sábado 21 de septiembre se celebró el Día Internacional de la Paz, una fecha establecida por la ONU desde 1981, como una oportunidad para la reflexión que permita romper el círculo vicioso de violencia que generan los conflictos.

En este año el tema “Educación para la paz”, se asignó con la intención de promover desde las actividades académicas “el respeto mutuo, por los demás y por el mundo en que vivimos, y ayudar a las personas a forjar sociedades más justas, incluyentes y pacíficas.”

Por ello, y como parte del proyecto Aprender con Efemérides el 25 de agostó de 2012, iniciamos las actividades de #25deNaranja, una Iniciativa ciudadana a favor de la Equidad de Género que busca:

Promover la reflexión sobre el enfoque de género en las actividades cotidianas, enalteciendo valores como respeto y tolerancia, que permiten una convivencia libre de discriminación y violencia; y motivando la creación de espacios informativos y momentos formativos para que la niñez y la juventud se expresen libre y responsablemente sobre el tema.

En este sentido se creó una actividad de nombre #BlueforPeace la cual consistió en hacer, portar y compartir listones azul cielo los cuales simbolizan el compromiso personal por hacer y ser en favor de la paz.

Divulgamos un mensaje de paz al compartir, en redes sociales, ideas y fotos utilizando el Hashtag #BlueforPeace, además, en correspondencia con el tema: “Educación para la Paz”, reconocimos a la educación como medio para fomentar la ciudadanía mundial.

#25deNaranja se ha convertido en un ícono de participación que ha pintado nuestro días 25 de anaranjado motivando a compartir versos, poemas y canciones, citas y reflexiones que llenan la vida de un mensaje de tolerancia para la convivencia

La niñez y la juventud con la que tenemos contacto, se está informando y formando, gracias a que nuestras acciones en la escuela sincronizan con las del hogar. Y juntos decimos: ¡Estamos a favor de la paz!

En mis letras, la paz…

Arráncame la paz del alma y multiplícala en tu ser. Agoniza mi suplicante mirada ejerciendo tu poder.

Retuérceme el espíritu en paz y haz guerra conmigo, detona en tu mundo alegrías, que al fin de cuentas yo soy uno, tú eres más.

Yo busco mi paz, la que surge de haber cumplido mi propósito del día, la que merezco cuando hice algo productivo o a favor de alguien más.

Pero tú, buscas que me duela su dolor, que su sangre sea la mía circulando en el vacío hasta agotar espacios entre ellas.

Y hoy, su llanto tiene mi sal, compartimos el sufrimiento que generó la discordia entre las diferencias, una batalla que ganó la tolerancia.

La paz no es un concepto religioso, es un término humano resultado de mi presencia positiva en el mundo, producto de vencer mis batallas internas en la que gana el “yo” que le pertenece a los demás.

Aclaro que el “tú” no es Dios y que cuando digo que no es un concepto religioso sino humano, tampoco lo señalo haciendo a un lado la dimensión espiritual del ser humano, no lo hizo ninguno de los filósofos, no lo haré yo.

Al contrario, irresponsable sería sino dijera que hicimos a un lado nuestra dimensión espiritual, la hemos demeritado, e incluso olvidado, por lo que quizá, eso nos hizo perder la paz.

Pero no es un juicio, yo, así como Gerardo Winstanley, dejo a cada ser humano, levantarse y caer ante su propio Señor, así que te dejo el “tú” para que lo asumas tú.

Y siendo tú quien está escuchando te respondas: ¿Estás a favor de la paz? ¿Cuáles son tus acciones? ¿Qué haces y qué harás para alcanzarla?

Yo empecé por filosofar, porque Antonio Ballesteros tiene razón al señalar que “la filosofía es el camino para alcanzar la meta de la autorrealización y la serenidad”, para lograr la paz…

Entonces el “tú” soy yo, lo eres tú.

Y tanto tú como yo, debemos recordar a Milton quien describe en “El paraíso perdido”: Satán “llevaba el infierno con él, doquiera que fuese”; y por el contrario, el ser humano, tú y yo, debemos aspirar a portar dentro de sí, la serenidad y la paz interior “doquiera que fuésemos”.

Sé que puede sonar utópico una sociedad pacífica construida a base de paz interior, pero es una posibilidad real, si actuamos en sincronía, si nos decidimos a hacer una revolución mental que avance hacia los ideales del bien común.

La eliminación de los estereotipos y de los prejuicios, erradicar la discriminación y la violencia, terminar con los feminicidios y con todos los crímenes por odio, convertirlos en cosa del pasado y que sólo sean estudiados en libros de historia…

Sí, sí es posible. Aunque hemos protestado la guerra y olvidado la paz, también hemos inventado oraciones, cantos y poemas, porque como Enrique Serna sabemos que “la paz que promete el sepulcro es un engaño”, y la debemos alcanzar ahora, no en “ese” momento.

Y aunque no somos Gandhi, Malcom X, Lennon ni Marvin Gaye, el mérito estará en que hagamos algo para convertirnos en el Ramírez, Pérez, Gutiérrez o Flores que en el futuro se recuerde por haber hecho lo que aquí venimos a decir.

Hacer y ser lo que me apasiona, decir y pensar lo que me libera, pero no lo que me enemista, sino lo que me une. Ese es mi modelo de pensamiento utópico el que no consiste en que desaparezca la discordia implícita en el sistema colectivo, sino en hacer y proponer para que sea posible organizar una sociedad, junto con sus instituciones, y que por sí misma, contenga los efectos de la dificultad, y tal como Efesio reconozca que “lo opuesto es útil, y de las cosas distintas surge la más bella armonía…”

Aceptémoslo: “todo es producto de la discordia” y atendamos lo que señala William Blake: “sin contrarios no hay progreso” pero no para separar, sino para integrar, unir, sinergizar, sincronizar, para amar las diferencias y hacer de mi paz, una paz colectiva, como la de hoy en este Festival.

Sí, soy un utopista, llámame soñador, pero no lo somos todos ¿o si no qué hacemos aquí?

Descarga del documento: En mis letras, la paz (completo).

Recuerden que si comentan constructivamente cualquiera de las entradas del Blog Caziidi’ podrán ganar el ejemplar del libro de regalo del mesel cual está destinado especialmente para quienes se han suscrito a Caziidi’.

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