Carta 8: El otro encuentro. CARTAS DE AMOR HACIA EL VACÍO


Carta anterior: La solicitud

El otro encuentro

Rumbo al café Internet. Rutina, como todas. Hay dinero suficiente para gastar en uno que no apeste a cigarro. La avenida circula en el mismo ritmo acelerado de cada fin de quincena. Carros de todos tamaños, colores y modelos, que emiten sonidos que ya me parece tan normales que camino sin preocuparme por ellos. Un año ha pasado.

A mi lado edificios coloniales y barrocos, algunos abiertos otros cerrados, pero todos tienen una historia grabada en sus muros, la cual me gustaría conocer. Deberé investigarlo. Pongo esa nota en mi memoria, en donde hay otras tantas cartas intencionadas que debo escribir. Curiosamente ninguna es para ti.

De reojo la veo. No voltea. Seguimos nuestros rumbos. Una hora más tarde, en una enorme tienda de discos, se da el otro encuentro. No puedo decir “frente a frente” porque ese momento ya se dio. Está llena de personas buscando pasar la tarde conociendo estilos musicales, esperando artistas, recordando éxitos o esperando la suerte. Esa tarde fue mía.

Un saludo cordial, discreto, una mirada insinuante. Charla superficial. Se nota el ruido, llegó el momento de caminar. Sabía las rutas, seguí el camino, y frente al número 35 de esa pequeña calle surgió el beso. Fue tal la sorpresa que mis manos quedaron en su estómago y las suyas en mi corazón.

Invisible al mundo, no llegué a mi cita virtual, preferí recorrer de nuevo el camino ya recorrido. Lo vi tan diferente que parecía que no había sido un año, sino era un recién llegado. Luego el taxi y el adiós. Sí, si hubo intercambio de números telefónicos pero no quiero pensar en ello porque eso sí me provocó dolor.

Carta 8: El otro encuentro. FOTO DE MTRO. GERARDO ALFARO.
Carta 8: El otro encuentro. FOTO DE MTRO. GERARDO ALFARO.

El beso de la noche anterior no acabó en mi cama, terminó otro día muerto en mis labios por efecto del sonido de un eco de otra voz, junto a la suya. Ahí acabó, lo que en realidad nunca empezó. No me hace falta hoy, pero no puedo evitar recordar el beso y mis manos subiendo por sus pechos.

Siguiente: Luego de la separación (final)

FUENTEFLORES HERNÁNDEZ VÍCTOR FLINT (2012), DIARIO DEL YAQUI. SECCIÓN QUEHACER CULTURAL, AÑO XIX.

Foto de Mtro. Gerardo Alfarohttp://www.flickr.com/photos/imagentrasluz/

Recuerden que si comentan constructivamente cualquiera de las entradas del Blog Caziidi’ podrán ganar el ejemplar del libro de regalo del mesel cual está destinado especialmente para quienes se han suscrito a Caziidi’.

Anuncios

3 Comments

  1. aaahhhh dicen que dicen … que triste amar sin ser amado, amar sin ser amado con la misma intencidad, amar duele eso dicen, solo sé que un día me enamoré y desde entonces lo hago cada día un poco más, no sé cuando parar, yo sigo amando ya que para mi nada tiene sentido sin amor.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s