Hablando de retos


En mis actividades profesionales y académicas constantemente sale a relucir la palabra “problema”, la cual provoca diferentes efectos en las personas, emociones que pueden ir desde la motivación hasta la ansiedad y el rechazo.

Por la connotación negativa que genera en la mente, se ha preferido evitar el uso del término “problema”, pero por su definición “un problema siempre será un problema” aunque uno lo quiera ver como un reto o área de oportunidad.

¿Cuáles son tus nubes grises?
¿Cuáles son tus nubes grises?

Ya sea en matemáticas, en filosofía, en términos sociales, o en cualquier ámbito el término “problema” toma una acepción que en esencia es siempre la misma: un asunto o cuestión que requiere una solución.

Situaciones que requieren modificarse, eliminarse o solucionarse se nos presentan constantemente en la vida, e incluso puedo decir que sin ellas no habría desarrollo ni evolución.

¿Cuál es el espacio que te brinda paz?
¿Cuál es el espacio que te brinda paz?

Y aquí están precisamente los retos, que por definición, son las situaciones que nos brindan la oportunidad de avanzar, de crecer y de desarrollarnos. Son la fuente de motivación y la circunstancia que nos lleva a la realización.

Y aunque una acepción de “reto” es desafío o provocación al enfrentamiento, en esta ocasión el enfoque al que me refiero sobre “problema” es el que trata a un objetivo sólo como algo difícil de conseguir y que requiere esfuerzo.

El esfuerzo tiene una “pizca” de sacrificio y “mucho” de disciplina, un ingrediente indispensable para afrontar (no enfrentar) los retos cotidianos y los que nos hacen ser mejores cada día.

¿Problema o reto?
¿Problema o reto?

Por ello, lo que debemos valorar es si vale la pena el esfuerzo, es decir, si es acorde a nuestros objetivos y metas personales, familiares, profesionales o institucionales. Esta será la reflexión nos dará la pauta para decidir y actuar.

Sin embargo a veces uno se cansa de los esfuerzos, que parece no rinden fruto, y eso desmoraliza, pero precisamente por eso es que me gustan las utopías y promuevo el pensamiento utópico, porque hacen surgir nuevos bríos.

Nuestra transformación personal, como seres humanos proviene por lo general de los retos, de los problemas que no dejamos que por “su definición” nos afecten, y que nuestra mente y corazón transforman en motivación.

El logro no es un hecho aislado, es consecuencia de nuestras acciones las cuales toman su curso dependiendo de lo que nuestro ser decida, por ello, lo más importante es que si hablas de retos definas cómo los afrontas: ¿con temor o con determinación?

Recuerden que si comentan constructivamente cualquiera de las entradas del Blog Caziidi’ podrán ganar el ejemplar del libro de regalo del mesel cual está destinado especialmente para quienes se han suscrito a Caziidi’.

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