Evaluación en transformación


Evaluación en transformación

Como toda actividad humana, la educación es un proceso de constantes cambios y con el cual se promueven otros cambios, con miras a la transformación. Esto se da básicamente cuando se logra poner en práctica la “condición básica del ser humano, su capacidad para cambiar y para aprender” (Campione, Brown y Ferrara, 1987), lo que de una u otra forma garantiza que la educación puede llevar a una evolución del ser humano al enfrentarlo a retos más epistémicos, tales como la evaluación.

Evaluando en Demostración de Competencias. Evaluación es Transformación.
Evaluando en Demostración de Competencias. Evaluación es Transformación.

Por eso, para quienes trabajamos en educación, hablar de evaluación, particularmente de las propias formas de evaluación implica una introspección que debe ser compartida para ser efectiva, facilitado llegar a conclusiones personales y colegiadas que son parte de un proceso de transformación de elementos, métodos, instrumentos y prácticas de evaluación en donde se demuestra la capacidad humana de modificar conductas y pensamientos.

La evaluación como concepto es de aplicación universal, y se refiere a la medición que se hace a algo, en base a ciertos criterios y/o factores que permiten que dicha medición sea comparada con otras cosas que también se están evaluando bajo esos factores o criterios. Ríos Cabrera señala que la “evaluación es el proceso que conduce a establecer el valor o mérito de algo”, reafirmando  que al evaluar se establece un indicador que permite considerar dicho mérito en comparación con otros.

Estudiantes presentando proyectos grupales. Evaluación es Transformación
Estudiantes presentando proyectos grupales. Evaluación es Transformación

En el ámbito educativo, la evaluación, se refiere a la medición que se hace sobre la adquisición de un conocimiento o habilidad. Pablo Ríos Cabrera concibe a la evaluación educativa como un “proceso a través del cual se recoge y se interpreta, formal y sistemáticamente, información pertinente sobre un programa educativo, se emiten juicios de valor sobre esa información y se toman decisiones conducentes a mantener, reformar, cambiar, eliminar o innovar elementos del programa o de su totalidad”.

Ahora con el modelo por competencias, tiende a desaparecer la medición por números para prevalecer la calificación que es la indicación de una capacidad o competencia. Así que, considerando lo anterior, evaluamos para medir y comparar, para que dicha medida nos indique de lo que se es capaz, por eso evaluamos para saber, si se han adquirido conocimientos, si se han desarrollado habilidades o si se poseen ciertas actitudes y/o valores.

Pero además de comprender la evaluación, es indispensable analizar la forma en cómo evaluamos, así como definir o caracterizar con precisión los conocimientos, habilidades y actitudes a efecto de elegir las herramientas e instrumentos para medirlos, desarrollando o diseñando la evaluación en alineación con la planeación didáctica, en este sentido la evaluación debe ir más allá de las técnicas de recuperación de conocimiento y avocarse a las técnicas de realimentación y motivación.

En momento de evaluación. Evaluación es Transformación
En momento de evaluación. Evaluación es Transformación

En estos tiempos de transformación de le evaluación debemos dejar lo criterios personales, lo fácil y monótono de evaluar, por indicadores y metodologías más institucionales, estandarizadas en las que su análisis requiera de instrumentos más complejos. Por ejemplo dejar de calificar asistencia en una lista en la que sólo indica y calcula un porcentaje, por utilizar una rúbrica en la que se indique asistencia pero también el nivel de participación del estudiante.

Aunque lo anterior genera mayor ansiedad e incluso más trabajo para el docente, incremente al nivel de resultados positivos, encaminados precisamente al propósito principal de la evaluación: el aprendizaje; además da como resultado que los instrumentos que aplicamos periódica y sistemáticamente evidencien lo que estudiante sabe y es capaz de hacer y atendiendo que realice el papel primordial del proceso, en el cual que el docente sólo es el facilitador.

Responder: ¿Para qué evaluamos? ¿Qué evaluamos? ¿Cómo evaluamos? ¿Con qué criterios evaluamos? ¿Con qué instrumentos evaluamos? ¿Cuándo evaluamos? ¿Cómo participan los estudiantes en la evaluación? fue un ejercicio de reflexión compartido desde la honestidad personal logrando que las experiencias de esta compleja actividad pueda hacer más objetiva la emisión de una opinión-juicio (expresada en número) sobre una persona y esa complejidad tenga validez en los ámbitos que se requieran.

Sin embargo esta mirada ideal de la evaluación no coincide con algunas realidades en las que es común la falta de compromiso, quienes por falta de “obligación” o sobre todo de motivación no la atienden desde los distintos modelos en los que se formaliza. Por eso coincido con Ríos Cabrera cuando señala que “todos los implicados en el proceso educativo formal: personal directivo, educadores, alumnos y padres… pueden tener un profundo impacto”, porque éste se deriva de la corresponsabilidad.

Y esa corresponsabilidad de los actores es el conducto que facilita los cambios. Ya sea que procedan de la parte de la política (como el cambio que se da con cada sexenio) o por reingenierías institucionales o acuerdos de padres, o por el proceso natural que sigue la educación, su instrumentación es un reto que se puede soslayar, preparándonos para ello como se prepara uno para vivir el cambio, y conforme se logra consolidar y avanzar a otro, pero juntos, de manera unificada y sinérgica.

“Desde esta perspectiva, la evaluación supone un proceso reflexivo, cualitativo y explicativo; orientado a procesos…” y como todo proceso humano que lleva a la evolución, así es como la evaluación debe verse y practicarse. Afortunadamente ya sucede. Lo percibo en mis sesiones y con mis colegas, donde cada vez es más frecuente la auto y co-evaluación, como una pequeña muestra de la transformación educativa hecha realidad.

Pero hay algo más, los medios de comunicación y la tecnología particularmente insertada en educación ya nos modifican la forma de educar y en consecuencia de evaluar, y conforme se modifiquen y evolucione el ser humano con su uso, resultará en transformación no sólo metodológicas sino intencionales que vayan “en armonía con los grandes objetivos de la educación, la evaluación debe orientarse a la formación de la capacidad crítica y reflexiva del aprendiz” tal como Ríos Cabrera lo señala.

Feuerstein, Rand, Hoffman y Miller (1980) “conciben al ser humano como un sistema abierto, flexible, autoplástico, impredictible y susceptible de experimentar cambios estructurales significativos”, por eso considero que mientras los docentes continuemos desarrollando actividades de planeación se nos dará más claridad en la evaluación, porque todavía hay que aprender a evaluar aspectos que son en cierta forma subjetivos como las actitudes y valores; aún falta aprender a diseñar instrumentos de evaluación.

Debemos conocer y atender el ámbito cultural (contextualizar), brindar herramientas para la autonomía (evitando codependencia) en el aprendizaje y en la evaluación para el aprendizaje (cosa que está por demás decir, pero que señalo para comprenderlo mejor) y apoyar el desarrollo de una ética personal apoyada en la moral personal e institucional, sólo así brindaremos herramientas para nuestra propia transformación y la consecuente evolución de los seres humanos que nos confían su aprendizaje.

Ahora están presentes los modelos normalizados, para que mi forma de evaluación sea homo y heterogénea, así como multi y pluridimensional, y quizás permanezcan muchos años, pero la estandarización no coarta la flexibilidad y mucho menos transformación ni la evolución. Ya no somos los mismos docentes porque ya somos holísticos, resultado de un modelo educativo, trabajando en otro y con la visión en un futuro del que desconocemos su modelo. Somos insumo, proceso y producto. Somos evolución.

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2 Comments

  1. muy interesante no había visto este tema, ni las fotos, se me hace muy bien que se vea sobre la evaluación, y los cambios que se dan en este, es cierto no nomas se debe de evaluar por la asistencia si no la disciplina y participaciones de los diferentes estudiantes del plantel. la evaluación debe de estar enfocada en la capacidad critica y reflexiva como dice allí arriba.

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